martedì 13 novembre 2007

Poesias de Nieves Escalada

A mi Hijos

Miro mi mano abierta,
mis cinco dedos a una palma unidos
con cinco latidos que suben
rio arriba de mis venas calientes.


Siento mi corazón,
siento mis sienes
en las noches internas con cinco gemidos
a las orillas de mi amoroso río.


Cinco surcos abiertos,anhelantes
a los besos que esperan
del árbol que les dió su semilla,
la sombra larga que cubre sus cabezas.


Son cinco, siempre cinco, eternamente cinco,
en la piel sobre mi cráneo, cinco en la noche
y en el día, cinco antes y después de haber
nacido,
cinco puñados de la tierra mía,
cinco números escritos en un signo,
cinco risas en mi melancolía, cinco serán
sus muertes y sus vidas, cinco destinos, cinco
esperanzas ante cinco caminos de la vida, y
ya seránsiempre cinco mis goces y agonías




A Manuel Felipe Rugeles

Eras vaso repleto de amores desbordados,
los campos de tu tierra te dieron su lección,
recojiste la savia que brota en los sembrados,
el amor de la tierra que abrieron los arados,
y era el alma en tu pecho, dorado frailejón.


Y la rosa, la abeja, el agua de los ríos,
los senderos perdidos, la niebla en la montaña,
llenaron tus cantares de dulces desvarios.
Las ruedas de los niños giraron con los brios
que le daba tu música de hombre que no engaña.

Fuiste a buscar la sombra del árbol de tu infancia,
a regustar sus frutos con tu alma de niño,
a rebuscar las huellas de tu última estancia,
a escuchar las sonatas del agua que se escancia,
y a buscar en sus soles el sol de tu cariño.


Todo esta ahí contigo, todo lo que tu amabas;
tu Dios sobre tu verde, tus caminos y el viento,
mariposas y flores a las que tu cantabas,
la tierra de los Andes que tanto tu añorabas,
la indígena leyenda que era tu lamento.


Inmenso eras contigo, con los demas inmenso,
tu amistad era cálida como abrazo que abriga.
Con hombres como tú se une el Universo.
Eras todo ternura en tu alma y tu verso,
yo nunca olvidaré tu gran nobleza amiga.






¿Importa a alguién?


¿Importa a alguién lo que estoy sintiendo?
¿Importa el son agudo de mi canto?
¡Qué importa lo que voy perdiendo!
Entre tumbo y caida.
Entre caida y llanto.


Atrás esta mi huella, el eco muerto.
Atras quedó la sombra atada en el camino.
Alli partiose en dos el hoyo abierto
de tierra negra y fría,
hecha del polvo seco de mis muertos.


La voz sin tono, ahogándose
con la soga viva que estranguló el destino.

¡Qué importa a nadie el llanto de mi llanto!
La lágrima de las lágrimas mias.
La huella, el eco, el surco,
La voz, la voz lejana de mis días,
perdida en el camino.





He arrancado la piedra


He arrancado la piedra
con un tirón que salió de mi espalda.
He arrancado la piedra
con un esfuerzo que me nubló la vista.
He arrancando la piedra
de siglos a la tierra adherida,
sin aristas, sin huecos, sin raices,
asiento peregrino del peregrino andante.
¡He arrancado la piedra!

Y me abofeteó el rostro un hálito escondido
de humedad y de vida.

He arrancado la piedra y bajo ella
he encontrado una filosofía,
la pegajosa tierra,
la lombriz escondida.

En los temblores finales de mi tarde,
con la fe colgando de mi hombro,
como capa podrida,
en la era de los altares y patíbulos,
rebuscando mi alma, en los escombros,
la ruta perdida.
Con el polvo reseco en mi garganta,
y en mi espalda el grito del asombro
de humanidad perdida.


Con el grito cansado del espíritu
Que desafía a Dios, y a Dios se inclina,
¡Eterno preso!
En la lucha del instinto que muerde
y se revuelca en la inmunda letrina
de su sexo.

Negar, negar.... Solo mi yo y la naturaleza.

Solo creando nos destruiremos, mataremos la vida
con un beso.





Al Esposo Ausente


Yo se que estás aquí
lejano amado mio,
ángulo de aquel universo
que meció el sueño
de una noche con ayes y gemidos.
Te siento resbalar sobre mi piel,
y pararte en mis poros
y en mi vientre,
y llamar fuerte a la ventana
negra de mi pecho.

Madre de cinco flechas de tu sangre,
cinco regueros abiertos en mi piel,
conciencias que caminan,
¡y son el mas allá del tiempo nuestro!





La Niña va para Misa


La niña va para misa
con la trenza recogida,
corpiño de paño verde,
al aire la pantorrilla.

Al pasar por los caminos,
las zarzas besan su tersa
piel rosada de aldeana,
y enganchan su enagua fina.

Corre, corre, que ya suena
la campana de la hermita.
Se le destrenza la trenza,
la piel se torna encendida.

Hay un hombre en el camino,
allí junto aquel barbecho,
el corazón de la niña,
quiere saltarle del pecho.

&#191Dónde está la prisa aquella?
&#191Y la campana y la misa?

Hay jugo preso en el beso
y ansia loca en el abrazo
que le deshace la trenza...







¡Duerme Hijo, estoy aquí!

Si no tienes sueño reclina tu cabeza
en mi regazo blando.
Yo pasaré mi mano leve sobre tus ojos.

¿Ves que fácil? Así, duerme,as&iacute...

Si tienes frio yo te arroparé.

Yo te daré el calor justo que tu necesitas.

ni poco ni mucho, así....

Besaré tu frente chiquita y pura,

y tu sentirás venir el sueño sonriente..

No pienses en el juguete roto,

ni en el niño que te hizo aquella burla,

ni tampoco en lo que haras mañana..



Duerme niño mío, yo estoy aqui contigo,.

yo llamaré al sueño para ponerlo

sobre tus párpados.
¿ No lo sientes venir?

¿No sientes como te envuelve en su nube de algodón?....

Así ya sonrien tus sueños blancos como tu alma..

Te daré un beso muy quedo, muy quedo..
Pondré tu cabeza sobre la almohada,
así tapadito, mi angel, mi hijo!.

¡Hasta mañana!





A los Niños Caraqueños de los Cerros


¡Grita, grita niño!
¡Arráncate tu costra!

Debajo de ella esta tu sangre viva,

mira el cielo azul de la patria grande,

¡Grita, grita niño de los cerros!


Amasa tu barro con tu propia saliva,

con el agua que hiede y pasa por debajo.

Amasa bien tu bola con tus dedos,

tírala fuerte con tu sudor chiquito.

Ella irá hacía allá abajo contra los

herederos de la España americana.


Amásala fuerte con tu barro, tu sangre

y con el agua de los ríos sucios que te robaron.

Templa bien la bola con las lágrimas
de tu madre.


Pónle un cordel a tu lata vacía,

¡Grita, fuerte, fuerte!

Chupa la gota de sangre que sale de tu dedo

y ¡Grita más fuerte!










La Patria


La patria está pequeña en la distancia
y grande en el recuerdo.
Borbotón de amor en tu corazón solo,
leche cálida que amamantó tu infancia.

La Patria es la que llevas en tí mismo;
no son los valles verdes,
ni la montaña aquella,
ni la añorada casa,
ni siquiera la madre que te llora.

La Patria es hombre vivo,
es la unión del ayer y del mañana,
es la historia que escribes cada día.
La Patria está en tí mismo,
y tú en la Patria.

La voz del perseguido será siempre
la que mas alto suene,
su eco estallará entre dos mundos vivos,
está en el cráneo español agazapada,
está en la sangre, en el surco,
en la tierra que espera tu llegada,
en la médula pegada con los huesos
exilados de hoy, no de mañana.






Españolas las Sangres trasplantadas

Españolas las sangres trasplantadas,
arrancadas del grito de su parto,
arrancadas las manos, y arrancadas
de cuajo las raices habladoras,
habladoras de peregrinas huellas sudorosas,
de siglos vergonzosos como niños
que esperan de la Pitia que nos hable
cuando el hombre nuevo contagiado de Vallejo
busque su voz de niño en su nota mas alta.
¡Hable y grite a las conciencias libres,
a las dormidas conciencias enterradas,
al sonoro galope de las sangres
esparcidas por los mares y los vientos!



Llegada del Esposo

Estas aquí, llegaste, te esperaba.
Quizá nunca te fuiste de mi lado,
estabas en mi piel agazapado.

Te sentí muchas veces en las noches
cuando el dolor llenaba mis insomnios
y colmaba a la vida de reproches.
Entonces te llamaba y no venías,
quería la anestesia de tu beso,
¡Qué calmara mi ardor tu mano fria!
Necesitaba entonces tu presencia,
el hondo socavón de tu regazo
para hundirme en él con mi conciencia.











Intimo

¡Pobre poema mio sin mañana!
vertiendo sus dolores en el sendero muerto,
contando sus ensueños al infinito abierto,
que no tiene esperanza.



¡Pobre poema mio!


Lo hice entre dos tardes, en la hora, indefinida, muerta,
que el dolor y el amor se dan la mano.


La hora incierta, que convirtio su hueco
en el nido caliente de mis penas.


¡Pobre poema mio sin destino!
en donde apenas late mi hoy sin viento
¡y la voz de mi yo sin infinito!






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mercoledì 7 novembre 2007

Los Heraldos Negros - Cesar Vallejo


"Los poemas breves de Cesar Vallejo son impactos al alma tuya y mia, lector amigo. Tal su primer candente troquel que lo pone en marcha dando origen a los "Heraldos Negros", en suprema sabiduria del lenguaje, resumidora de lo mejor del Siglo de Oro español"
José Manuel Castañón


Oir poema

 Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!.

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... ¡Pobre... pobre!. Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

sabato 3 novembre 2007

Intensidad y Altura

Escucha a José Manuel Castañón
recitar "Intensidad y Altura,
poema de César Vallejo







"No hay Dios ni hijo de Dios sin desarrollo"

Pasion por Vallejo


José Manuel Castañón rendió homenaje apasionado al gran poeta peruano César Vallejo en su "Pasión por Vallejo":


..."que es mucho este cholo del Perú, este superindio sin condores,universal de España y América, de una universalidad tan vigente, que sangra en el alma, tanto por lo que inspira al quehacer social, como por su trascendencia evangelizadora"....


..."recójase la lección de Vallejo, sin duda las más humana"...


..."que un hombre que sienta a Vallejo, no será malo, llorará de pena o de verguenza, al influjo de ideas, que si a veces no parecen dar su golpe al primer contacto, es para pensar más".....


..."Vallejo tuvo conciencia plena de su sufrimiento, y más que por él, por los otros. Por ese obrero al que dice: 'ABSTENTE DE SER POBRE CON LOS RICOS, ATIZA TU FRIO, PORQUE EN EL SE INTEGRA MI CALOR, AMADA VICTIMA'. Por ese 'PURO MISERABLE', por ese: 'POBRE RICO', por ese: 'POBRE POBRE'... Por el desdichado que:' LLEVA EL ZAPATO ROTO BAJO LA LLUVIA'... 'EL QUE NO TIENE CUMPLEAÑOS'... Y el que "YA NO RECUERDA SU NIÑEZ'....


.... "Vallejo es de los poetas que sacuden desde la tumba, haciendose elemental, como el aire... como el agua"....




martedì 11 settembre 2007

Maldita Victoria







Se dice que las personas nacidas bajo el signo de Acuario son de una disposición dulce y bondadosa, intelectuales, rebeldes, sinceras y grandes amigos de sus amigos. José Manuel Castañón fue un fiel representante de las características de su signo, las que unidas a esas otras característcas propias de los héroes clásicos, que el tambien poseía, pues era valiente, leal y honrado, proporcionaron a su inteligencia todas aquellas cualidades necesarias que le converitieron en un hombre extraordinario.


José Manuel Castañón se dedicó de pleno a su vocación de escritor, renunciado, en gesto olímpico, a todas las ventajas y prebendas obtenidas por su condición de vencedor mutilado en esa fraticida guerra española del 1936 la cual tuvo como consecuencia la implantación de una férrea dictadura fascista. Su sensibilidad y su congénito amor para con el prójimo le impedían permanecer impasible ante la injusticia social y las atrocidades que se cometían en la España franquista, y asumió una actitud combatiba por la que fue privado de su libertad por varios meses acusado de subvercionista. En 1958 se exila voluntariamente.


En Pola de Lena, la bella villa asturiana, donde nació el 10 de Febrero de 1920, había sigo testigo de atroces actos cometidos por los extremistas de izquierda en la revolución minera de 1934. A pocos kilometros, en Turon, 11 religiosos de la orden de La Salle fueron fusilados por los insurgentes. Los insurgentes incontrolados mataron a sacerdotes, a frailes y a seminaristas, - uno de estos seminaristas era oriundo de Pola de Lena,-... y destruyeron monumentos (La Camara Santa de la Catedral de Oviedo, La Universidad, El Palacio Arzobispal). Todo eso quedo sellado en la mente del José Manuel de 14 años. Su padre, el abogado Guillermo Castanón Diaz-Faes, hombre de gran cultura, de convicciones liberales y simpatizante de las reformas sociales, educativas y religiosas de la República, presentía angustiosamente lo que inevitablemente en España iba a suceder.


Las mujeres de la familia: su madre, Berta de la Peña Acebal, las dos tías del padre, quienes vivían con su sobrino, y sus hermanas dos años mayores que él, las gemelas Germana y Guillermina, eran todas mujeres practicantes de sus creencias religiosas. Sus tías llegaban ya hasta el extremo de ser consideradas "unas beatas", por su asistencia diaria a la Iglesia. Los relatos de actos sangrientos cometidos por los republicanos -los "rojos"-, y los lamentos que oía en su casa y en casa de sus amigos, le conmovían y, en su ingenuidad creyó que los "azules" traerían la paz por la que sus piadosas tías diaramente rezaban.


En Septiembre de 1936, dos meses después de estallar la Guerra Civil, ya con 16 años, recien graduado de Bachiller, se escapó de casa con un amigo para ir a unirse a las tropas nacionales en León, y llegaron después de días de andar por las montañas, cruzando rios, y durmiendo a la intemperie. Cansados, hambrientos, perdidos y temerosos de encontrase con patrullas de republicanos, pensaban que había llegado ya el fin. La suerte quiso, que un buen hombre, un pastor, los encontrase. Los escondió en su cabaña, donde comieron y reposaron. Siguiendo las indicaciones del pastor continuaron el camino hasta llegar al pueblo leonés de Caldas de Luna.


Transcurrió casi un año hasta que su familia tuviese noticias de él. Herido, con el brazo derecho en cabestrillo, se presentó ante sus padres y hermanos. No hubo reproches, solo albaricias de volver a verle pues ya habian creido que hubiese perecido. Sus hermanos Juan y Téofilo, y sus hermanas Guillermina, Germana, María Teresa y Berta, le acosaban con preguntas, mientras su madre y tías lloraban de emoción, y el padre, con los ojos cargados de lagrimas, le recordaba los versos del "Pax" de Rubén Darío que ya recitara a su "Chema" -así llamaban a José Manuel sus familiares y amigos de la infancia- cuando este era niño: "Io vo gridando pace, pace, pace"... y por unos dias disfrutó de la compañía y la conversación de su muy admirado padre.


También fué a Sama de Langreo, a visitar a su prima Nieves. De Nieves, sobrina de su madre, se había enamorado durante una visita que ella hizo en 1935 a unos parientes de su padre, Juan Escalada Loredo, que vivian en Pola de Lena. Ese amor vencería el tiempo y la distancia, pero sí fue puesto muy prueba, amenazado a extinguirse por amores efímeros y aventuras sentimentales durante su camino hacia la guerra....


José Manuel quedó inútil de la mano derecha en el Cerco de Oviedo. Aún así continuó en el frente como Alférez Provisional de Infantería y al terminar la Guerra, negádose a seguir los consejos de su padre, quien quería que continuase los estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo donde se había inscrito para complacerle, pasó a prestar servicios a Marruecos; al organizarse la División Azul se enroló voluntario y combatió en Rusia al frente de una sección de Infantería, creyendo que España estaba llamada a salvar a Europa del peligro del comunismo.


De esa época nos deja testamento en un diario que publicó muchos años mas tarde (1991) bajo el titulo del "Diario de una Aventura". Un relato fresco y ameno, donde cuenta sus vivencias, impresiones, sentir, y reflexiones.


A su regreso a España, ingresa de Teniente al Benemérito Cuerpo de Caballeros Mutilados por la Patria, reanuda los estudios de Derecho que había dejado truncados y en Noviembre de ese mismo año se casa con su prima Nieves.


En 1945 se gradua por la Universidad de Oviedo de Derecho, y es, con solo 25 años, nonbrado Vicesecretario de la Ordenación Social en la Delegación de Sindicatos de Asturias. En su condición de "vencedor", su situación era privilegiada. La vida le sonrie con promesas de ascensos a puestos de mas importancia. No obstante, Castañon, se asfixia en la España de postguerra. La represión y las medidas injustas y discriminativas para con los republicanos y sus familias le sublevaban. Ya no era el mismo...


"Ya no soy aquel que fuí. La juventud es sueño, y noble, cuando se expone la vida por un ideal, por inconsciente que a perspectiva ahora nos parezca. Pero ante el castigo implacable a los crimenes de los rojos, yo hubiera querido ver una victoria generosa, y un castigo, tambien, implacable a los criminales azules. O, perdon total al son de un imponente Misserere.
¡Maldita victoria aunque sea bendita de muchos obispos!!!"

Castañón hace todo lo que puede para mitigar el sufrimiento de los vencidos con quienes se mezclaba y era confidente de sus penas, y sufria ante tanta venganza y perversion. De sus recursos económicos, conforta a familias necesitadas, no como una limosna, sino como una deuda que contrajo, a sus 16 años, llevado de su fogoso entusiasmo y de la fé en una causa que le había traicionado, y agunos, de tantos como se le acercaban en busca de apoyo,logran,gracias a su intercesion, una mejor suerte.


Por asuntos relacionados con su profesión de abogado Castañón viajó en 1950 a Méjico y en 1951 a la Argentina donde hizo a amigos durareros al igual que fue haciendo a lo largo de su vida, pues en la amistad fue pródigo y rico tambien en satisfaciones espirituales.


En Buenos Aires conoce al poeta Xabier Abril por quien "descubre" al poeta peruano César Vallejo. La poesía de este gran poeta le conmueve, descubre la voz que desgarradamente proclama lo que el siente: "España aparta de mi este Cáliz" "Obrero, salvador, redentor nuestro, perdonanos, hermano, nuestras deudas"...

Desde entonces Vallejo se adentra en su alma y sus poesías "aprendidas de memoria sin querer" las recitaría en conferencias y recitales que daría por todo Latino America.


En 1953, acusado por algun de tantos "informistas" del regimen, Castañon es encarcelado.


De nuevo en libertad, despues de unos meses de encierro en la cárcel de Oviedo donde se inspira en uno de sus reclusos para la creación de su novela "Moletú-Volevá", se traslada con su mujer y cinco hijos a Madrid. y para poder combatir la censura y publicar sus novelas se hizo editor. La censura había deneagado la publicación de sus obras, pero, logra publicarla con la ayuda de un alto funcionario de la censura española, un amigo, companero en la División Azul, quien se solarizó con su esfuerzo y le dió la autorización para editar su primera novela, Moletú-Volevá, la novela de la locura dolarista.



Un año mas tarde, en 1957, publica, de la misma manera, tambien burlando
la censura,"Bezana Roja" un relato de los acontecimientos acaecidos durante la guerra civil en un pueblito de Asturias, un pueblo inventado que podría ser cualquier pueblo español, con sus habitantes fanatizados por las pasiones políticas.


En 1958, despues de un viaje el año prededente a Venezuela, donde habia
expuesto publicamente su descontento con la Dictadura franquista, regresa a España. La denuncia de la Embajada de España en Venezuela, no llegó a tiempo de evitar su encuentro con su familia, días despues se exila voluntariamente.


En una carta dirigida al Gobierno franquista renuncia a su paga de Capitán Mutilado, "a favor de cualquier Capitán mutilado republicano" y hulle a Francia donde pasa en París dias angustiosos, hasta que por mediación de un amigo, el escritor venezolano Mario Briceño Irragorri,cuyo hijo era cónsul de Venezuela en Génova, puede viajar en un barco de carga noruego a Venezuela.


Ligero de equipaje, y con solo veinte dólares, inciaba su exilio, pero sí con mucha fé en la vida y en la hospitalidad del país que le acogía.


sabato 5 maggio 2007

Jose Manuel Castanon




Macuto, el protagonista de Moletú-Volevá, la novela de la locura dolarista, escrita por el escritor asturiano, Jose Manuel Castañon, era un loco pacífico, que, en vez de estar encerrado en el manicomio, estaba en la cárcel. Su original demencia era la diversión de los reclusos quienes, fingiendo creer en sus desvarios, aceptaban pertenecer a su religión dolarista, ateniendose devotamente a sus ritos. Diaramente, unian sus voces para rezar las oraciones que Macuto les habia enseñado:


"Padre Dolar, rey del bien,
que estas en los Bancos,
santificada sea tu presencia,
hagasenos tu transferencia,´
asi a los macutonianos
como a los desperrados.
El dolar nuestro de cada dia,
apatecido por cristianos y
mahometanos,
danoslo en secreto a los macutonianos;
no lo des en pequena cantidad
para sufragar placeres, vicios y mujeres,
y no nos dejes caer en la miseria;
mas libranos de tu ausencia.
Moletú-Volevá