Se dice que las personas nacidas bajo el signo de Acuario son de una disposición dulce y bondadosa, intelectuales, rebeldes, sinceras y grandes amigos de sus amigos. José Manuel Castañón fue un fiel representante de las características de su signo, las que unidas a esas otras característcas propias de los héroes clásicos, que el tambien poseía, pues era valiente, leal y honrado, proporcionaron a su inteligencia todas aquellas cualidades necesarias que le converitieron en un hombre extraordinario.
José Manuel Castañón se dedicó de pleno a su vocación de escritor, renunciado, en gesto olímpico, a todas las ventajas y prebendas obtenidas por su condición de vencedor mutilado en esa fraticida guerra española del 1936 la cual tuvo como consecuencia la implantación de una férrea dictadura fascista. Su sensibilidad y su congénito amor para con el prójimo le impedían permanecer impasible ante la injusticia social y las atrocidades que se cometían en la España franquista, y asumió una actitud combatiba por la que fue privado de su libertad por varios meses acusado de subvercionista. En 1958 se exila voluntariamente.
En Pola de Lena, la bella villa asturiana, donde nació el 10 de Febrero de 1920, había sigo testigo de atroces actos cometidos por los extremistas de izquierda en la revolución minera de 1934. A pocos kilometros, en Turon, 11 religiosos de la orden de La Salle fueron fusilados por los insurgentes. Los insurgentes incontrolados mataron a sacerdotes, a frailes y a seminaristas, - uno de estos seminaristas era oriundo de Pola de Lena,-... y destruyeron monumentos (La Camara Santa de la Catedral de Oviedo, La Universidad, El Palacio Arzobispal). Todo eso quedo sellado en la mente del José Manuel de 14 años. Su padre, el abogado Guillermo Castanón Diaz-Faes, hombre de gran cultura, de convicciones liberales y simpatizante de las reformas sociales, educativas y religiosas de la República, presentía angustiosamente lo que inevitablemente en España iba a suceder.
Las mujeres de la familia: su madre, Berta de la Peña Acebal, las dos tías del padre, quienes vivían con su sobrino, y sus hermanas dos años mayores que él, las gemelas Germana y Guillermina, eran todas mujeres practicantes de sus creencias religiosas. Sus tías llegaban ya hasta el extremo de ser consideradas "unas beatas", por su asistencia diaria a la Iglesia. Los relatos de actos sangrientos cometidos por los republicanos -los "rojos"-, y los lamentos que oía en su casa y en casa de sus amigos, le conmovían y, en su ingenuidad creyó que los "azules" traerían la paz por la que sus piadosas tías diaramente rezaban.
En Septiembre de 1936, dos meses después de estallar la Guerra Civil, ya con 16 años, recien graduado de Bachiller, se escapó de casa con un amigo para ir a unirse a las tropas nacionales en León, y llegaron después de días de andar por las montañas, cruzando rios, y durmiendo a la intemperie. Cansados, hambrientos, perdidos y temerosos de encontrase con patrullas de republicanos, pensaban que había llegado ya el fin. La suerte quiso, que un buen hombre, un pastor, los encontrase. Los escondió en su cabaña, donde comieron y reposaron. Siguiendo las indicaciones del pastor continuaron el camino hasta llegar al pueblo leonés de Caldas de Luna.
Transcurrió casi un año hasta que su familia tuviese noticias de él. Herido, con el brazo derecho en cabestrillo, se presentó ante sus padres y hermanos. No hubo reproches, solo albaricias de volver a verle pues ya habian creido que hubiese perecido. Sus hermanos Juan y Téofilo, y sus hermanas Guillermina, Germana, María Teresa y Berta, le acosaban con preguntas, mientras su madre y tías lloraban de emoción, y el padre, con los ojos cargados de lagrimas, le recordaba los versos del "Pax" de Rubén Darío que ya recitara a su "Chema" -así llamaban a José Manuel sus familiares y amigos de la infancia- cuando este era niño: "Io vo gridando pace, pace, pace"... y por unos dias disfrutó de la compañía y la conversación de su muy admirado padre.
También fué a Sama de Langreo, a visitar a su prima Nieves. De Nieves, sobrina de su madre, se había enamorado durante una visita que ella hizo en 1935 a unos parientes de su padre, Juan Escalada Loredo, que vivian en Pola de Lena. Ese amor vencería el tiempo y la distancia, pero sí fue puesto muy prueba, amenazado a extinguirse por amores efímeros y aventuras sentimentales durante su camino hacia la guerra....
José Manuel quedó inútil de la mano derecha en el Cerco de Oviedo. Aún así continuó en el frente como Alférez Provisional de Infantería y al terminar la Guerra, negádose a seguir los consejos de su padre, quien quería que continuase los estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo donde se había inscrito para complacerle, pasó a prestar servicios a Marruecos; al organizarse la División Azul se enroló voluntario y combatió en Rusia al frente de una sección de Infantería, creyendo que España estaba llamada a salvar a Europa del peligro del comunismo.
De esa época nos deja testamento en un diario que publicó muchos años mas tarde (1991) bajo el titulo del "Diario de una Aventura". Un relato fresco y ameno, donde cuenta sus vivencias, impresiones, sentir, y reflexiones.
A su regreso a España, ingresa de Teniente al Benemérito Cuerpo de Caballeros Mutilados por la Patria, reanuda los estudios de Derecho que había dejado truncados y en Noviembre de ese mismo año se casa con su prima Nieves.
En 1945 se gradua por la Universidad de Oviedo de Derecho, y es, con solo 25 años, nonbrado Vicesecretario de la Ordenación Social en la Delegación de Sindicatos de Asturias. En su condición de "vencedor", su situación era privilegiada. La vida le sonrie con promesas de ascensos a puestos de mas importancia. No obstante, Castañon, se asfixia en la España de postguerra. La represión y las medidas injustas y discriminativas para con los republicanos y sus familias le sublevaban. Ya no era el mismo...
"Ya no soy aquel que fuí. La juventud es sueño, y noble, cuando se expone la vida por un ideal, por inconsciente que a perspectiva ahora nos parezca. Pero ante el castigo implacable a los crimenes de los rojos, yo hubiera querido ver una victoria generosa, y un castigo, tambien, implacable a los criminales azules. O, perdon total al son de un imponente Misserere. ¡Maldita victoria aunque sea bendita de muchos obispos!!!"
Castañón hace todo lo que puede para mitigar el sufrimiento de los vencidos con quienes se mezclaba y era confidente de sus penas, y sufria ante tanta venganza y perversion. De sus recursos económicos, conforta a familias necesitadas, no como una limosna, sino como una deuda que contrajo, a sus 16 años, llevado de su fogoso entusiasmo y de la fé en una causa que le había traicionado, y agunos, de tantos como se le acercaban en busca de apoyo,logran,gracias a su intercesion, una mejor suerte.
Por asuntos relacionados con su profesión de abogado Castañón viajó en 1950 a Méjico y en 1951 a la Argentina donde hizo a amigos durareros al igual que fue haciendo a lo largo de su vida, pues en la amistad fue pródigo y rico tambien en satisfaciones espirituales.
En Buenos Aires conoce al poeta Xabier Abril por quien "descubre" al poeta peruano César Vallejo. La poesía de este gran poeta le conmueve, descubre la voz que desgarradamente proclama lo que el siente: "España aparta de mi este Cáliz" "Obrero, salvador, redentor nuestro, perdonanos, hermano, nuestras deudas"...
Desde entonces Vallejo se adentra en su alma y sus poesías "aprendidas de memoria sin querer" las recitaría en conferencias y recitales que daría por todo Latino America.
En 1953, acusado por algun de tantos "informistas" del regimen, Castañon es encarcelado.
De nuevo en libertad, despues de unos meses de encierro en la cárcel de Oviedo donde se inspira en uno de sus reclusos para la creación de su novela "Moletú-Volevá", se traslada con su mujer y cinco hijos a Madrid. y para poder combatir la censura y publicar sus novelas se hizo editor. La censura había deneagado la publicación de sus obras, pero, logra publicarla con la ayuda de un alto funcionario de la censura española, un amigo, companero en la División Azul, quien se solarizó con su esfuerzo y le dió la autorización para editar su primera novela, Moletú-Volevá, la novela de la locura dolarista.
Un año mas tarde, en 1957, publica, de la misma manera, tambien burlando la censura,"Bezana Roja" un relato de los acontecimientos acaecidos durante la guerra civil en un pueblito de Asturias, un pueblo inventado que podría ser cualquier pueblo español, con sus habitantes fanatizados por las pasiones políticas.
En 1958, despues de un viaje el año prededente a Venezuela, donde habia expuesto publicamente su descontento con la Dictadura franquista, regresa a España. La denuncia de la Embajada de España en Venezuela, no llegó a tiempo de evitar su encuentro con su familia, días despues se exila voluntariamente.
En una carta dirigida al Gobierno franquista renuncia a su paga de Capitán Mutilado, "a favor de cualquier Capitán mutilado republicano" y hulle a Francia donde pasa en París dias angustiosos, hasta que por mediación de un amigo, el escritor venezolano Mario Briceño Irragorri,cuyo hijo era cónsul de Venezuela en Génova, puede viajar en un barco de carga noruego a Venezuela. Ligero de equipaje, y con solo veinte dólares, inciaba su exilio, pero sí con mucha fé en la vida y en la hospitalidad del país que le acogía.
|
Nessun commento:
Posta un commento